Cuando el lixiviado penetra y se deposita en los pozos de extracción de gas, los sedimentos que arrastra obstruyen progresivamente las rejillas de salida, disminuyendo o anulando completamente el caudal de gas extraído. Como consecuencia, el biogás busca vías alternativas de escape, provocando emisiones superficiales incontroladas o migraciones laterales que comprometen la seguridad de la instalación y reducen el aprovechamiento energético.